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¿Qué son los productos financieros derivados?

Los productos financieros derivados son posiblemente los activos de inversión más complejos del mercado y también de los más discutidos en los medios, especialmente en tiempos de crisis. Los derivados son muy populares en el mundo financiero, aún así los inversores privados apenas los entienden. Por eso vamos a explicarlos de una forma clara y sencilla.

 

1.- ¿Qué son los productos derivados?

Los productos derivados son instrumentos financieros cuyo valor deriva de la evolución de los precios de otro activo, denominado “activo subyacente”. El activo subyacente puede ser muy variado: una acción, una cesta de acciones, un valor de renta fija, una divisa, materias primas, índices bursátiles, etc… El derivado no tiene un valor intrínseco propio, tiene su origen en otro activo financiero y se beneficia de sus subidas o de sus declives. Estos se pueden clasificar en Futuros, Opciones, Warrants, Certificados, Contratos a plazo (Forwards), Contratos de permuta financiera (Swaps) o CFDs (Contracts for Difference).

Hoy en día hay más de un millón de derivados en el mercado. Los derivados se negocian o bien en mercados no organizados, llamados OTC (Over the Counter – a través del mostrador) a través de un intermediario o directamente con el emisor, o bien a través de la Bolsa en mercados organizados. Algunos productos derivados tienen incluso Bolsas propias. En España, las opciones y futuros se negocian en el MEFF, Mercado Español de Futuros Financieros y los Warrants en la Bolsa. Los tres mercados de derivados más grandes a nivel mundial son el EUREX, la Bolsa de Nueva York y el CME, Chicago Mercantile Exchange. En los mercados organizados se negocian contratos con un alto grado de estandarización y se exigen garantías a la hora de poder negociar. En los OTC, por el contrario, se negocian contratos hechos a medida entre las dos partes que efectúan la operación, pero no se exigen garantías. Es un mercado más flexible pero menos líquido.

En la actualidad, los distintos tipos de Derivados tienen distintos niveles de riesgo en función del efecto apalancamiento del producto, por lo que un Derivado puede utilizarse tanto para especular o como para cobertura de riesgos.

 

2.- ¿Cómo funcionan los productos derivados?

Básicamente, un derivado es una contratación a plazo en la que se establecen todos los detalles en el momento del acuerdo, mientras que el intercambio efectivo se produce en un momento futuro. Explicamos primero cómo funcionan los Derivados como instrumentos especulativos.

 

2.1.- Especulación

Un Derivado brinda la oportunidad de apostar por la evolución de los precios sin tener que comprar el activo subyacente. Si una persona compra un Derivado sobre el precio del petróleo, porque ve como el precio de la gasolina no para de subir y quiere beneficiarse también de esas subidas. Supongamos que el precio del petróleo Brent, esta es la unidad del petróleo en la Bolsa, está actualmente a 100€. Esta persona ha comprado un Derivado por 10€, que replica proporcionalmente el precio del petróleo Brent en una relación 1:1. Si el precio del petróleo sube un 10% de 100€ al 110€, su derivado aumentará también de 10€ a 11€. Si esta persona quiere beneficiarse en una mayor medida del precio del petróleo, puede comprar un Derivado apalancado que replique el precio del petróleo en una relación 1:10. En este caso su Derivado aumentará o disminuirá diez veces más rápido que el del producto subyacente. Su Derivado no vale en este caso 11€ sino 20€. Obviamente dicha persona asume un riesgo mayor porque a su vez podría entrar más rápidamente en la zona de pérdidas si el precio del petróleo disminuye. Por lo tanto, con los derivados se puede apostar a la evolución de precios, sin tener que comprar el activo subyacente, en este caso el petróleo Brent. Se trata pues de una apuesta en la que esta persona apuesta a una subida del precio del petróleo mientras que otros creen que el precio del petróleo caerá y apuestan contra él.

 

2.2.- Cobertura de riesgos

En vez de para apostar, también se suelen utilizar los Derivados para cubrir riesgos. En lenguaje financiero se llama Hedge, que significa cobertura. Vamos a suponer que un agricultor quiere cubrirse contra el riesgo de fluctuación del precio de las naranjas y lo quiere hacer antes de la cosecha, vamos a suponer 6 meses antes. Él quiere asegurarse hoy, de que pueda vender una tonelada de naranjas en 6 meses por, vamos a decir, 1.000€. En este caso, el agricultor puede comprar un Derivado, por ejemplo, un Futuro, que le garantice el derecho a vender la tonelada por 1.000€. Su contraparte puede ser por ejemplo un fabricante de zumos, que también se quiere proteger contra fluctuaciones de precio, en este caso contra aumentos de precio de la naranja. Ambas partes tienen un precio fijado seguro 6 meses antes de la venta. Ese precio fijado ya no se cambia. Si baja el precio de la tonelada de naranjas en el mercado, vamos a decir 1.000€ a 800€, el agricultor ha hecho un buen negocio y sale ganando, porque puede vender la tonelada 200€ más cara a lo que obtendría si acudiese al mercado. Sin embargo, si el precio de la tonelada de naranjas aumenta a 1.300€, entonces será el fabricante de zumos, quién habrá hecho un buen negocio, ya que puede comprar la tonelada por 1.000€ en vez de los 1.300€, que le costaría en el mercado.

Muchas empresas realizan estos negocios de cobertura de riesgo, especialmente en los mercados de materias primas y de divisas son muy frecuentes.

 

3.- ¿Qué tipos de productos derivados hay?

Existen varios criterios para clasificar los Derivados. El más útil para distinguir algunos de los más conocidos es tomar como criterio la firmeza del cumplimiento que se asume al suscribir el contrato del derivado. Desde este punto de vista, pueden clasificarse en derivados con contrato en firme y derivados con contrato condicionado.

En los ejemplos anteriores del petróleo y las naranjas tuvimos derivados con contrato en firme, que se caracterizan porque una de las partes se obliga a comprar o vender a la otra el activo subyacente en una fecha futura a un precio pactado de forma previa. Es decir, el intercambio se ejecuta en la fecha y bajo los términos pactados, sin condiciones. El agricultor tiene que vender la tonelada de naranjas por 1.000€ y el fabricante de zumos tiene que comprar la tonelada de naranjas por 1.000€ sí o sí. Los Futuros, los Forwards o los Swaps son ejemplos de derivados con contrato en firme.

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Opciones, Warrants y bonos convertibles.

En los derivados con contrato condicionado el contrato no sirve para pactar una obligación sino un derecho de compra o de venta que se puede ejercer o no ejercer. El tipo más popular de contrato condicionado son las opciones, aunque encontramos otros derivados en esta categoría como los warrants o los bonos convertibles.

Nuestro ejemplo con el agricultor sería distinto si hubiese elegido un derivado con contrato condicionado, por ejemplo, una Opción. Supongamos que el campesino compra una Opción que le concede el derecho, pero no la obligación, de vender una tonelada de naranjas por 1.000€. Si el precio de mercado se sitúa por debajo de los 1.000€ por tonelada, por ejemplo, a 800€, entonces ejercerá el derecho de venta y los venderá por 1.000€. Sin embargo, si el precio de mercado es superior a los 1.000€ por tonelada, digamos 1.300€, entonces el campesino no ejercerá el derecho de su Opción y venderá la tonelada de naranjas en el mercado por 1.300€. Para tener la opción de tener el derecho, pero no la obligación, el campesino debe pagar una prima al fabricante de zumos, independientemente de si ejerce el derecho de venta o no.

Todo esto puede parecer bastante complicado y no es de extrañar, puesto que los Derivados son de lo más complejo que ofrece el mundo financiero.

 

4.- Crítica a los productos financieros derivados

Visto cómo funcionan los Derivados y que tipos de Derivados hay, conviene saber que son productos bastante controvertidos y discutidos en los medios. No sin motivo, ya que se estima que el mercado de Derivados asciende a una cifra entre los 600 y los 1.000 Billones de Dólares. Esto quiere decir que este mercado es entre 8 y 12 veces más grande que el producto interior bruto mundial. Dicho de otra forma, hay más coberturas de riesgos o especulación que transacciones en si. Esto es un claro indicador, de que existen más especuladores en el mercado que personas o entidades que quieren cubrir sus riesgos. Los especuladores no son malos por lo general, ya que proporcionan liquidez al mercado y ayudan a empresas a transferir riesgos. Esta visión de los especuladores cambia cuando se forman burbujas especulativas y los precios aumentan de forma artificial. De hecho, en el pasado se ha culpado a los bancos de especular con el precio de determinados productos alimenticios como el trigo o el maíz haciendo que países del tercer mundo no se pudiesen permitir comprar esas materias primas y pasasen periodos de hambruna.